Aunque no existe una cura definitiva para terminar con la enfermedad, hay varios tratamientos disponibles que pueden ayudar a manejar los síntomas, modificar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. A continuación se presentan los principales tipos de tratamientos:
Estos medicamentos están diseñados para reducir la frecuencia y gravedad de los brotes, así como para desacelerar la progresión de la enfermedad.
Los brotes o ataques agudos de esclerosis múltiple pueden requerir tratamientos específicos. Generalmente incluyen:
Estos tratamientos se centran en aliviar los síntomas específicos de la EM, como por ejemplo:
Medicamentos para la fatiga
Medicamentos para el dolor neuropático
Tratamiento rehabilitador