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Embarazo y Esclerosis Múltiple

Teresa Ayuso
11 mayo 2016

La Esclerosis Múltiple (EM) afecta predominantemente a mujeres con una proporción 3:1 y tiene una edad media de comienzo en torno a los 30 años, por tanto, muchas de las personas afectadas son mujeres en edad de tener descendencia. Hasta finales del siglo XX se desanimaba a las mujeres con EM a tener hijos por el miedo de que el embarazo pudiera empeorar el curso evolutivo de la enfermedad. En 1998 se publicó el estudio PRIMS1, primer trabajo prospectivo de embarazo y EM cambiando radicalmente la idea previa. Se vió que el embarazo ofrece alguna protección sobre las recaídas disminuyendo el riesgo de brotes en el tercer trimestre, aunque a los 3 meses postparto el riesgo de brotes es mayor; considerando ambos datos, la tasa anual de recaídas (embarazo y 3 meses después) en similar a la del año previo al embarazo. No se observó tampoco progresión de las discapacidad en las mujeres evaluadas durante más de 2 años de seguimiento. Por otra parte la enfermedad por sí misma no tiene porque afectar el curso del embarazo ni el parto.

En la actualidad disponemos de muchas opciones terapeúticas para modificar el curso de la enfermedad y se plantean muchas cuestiones sobre como pueden influir los fármacos sobre el embarazo y el desarrollo fetal o la supresión del tratamiento sobre la evolución de la enfermedad. Al no realizarse ningún ensayo clínico con pacientes embarazadas, la recomendación clásicamente ha sido suspender las terapias y los conocimientos sobre fármacos y embarazo se han basado en estudios realizados en animales de experimentación. Con el tiempo se han ido publicando registros de embarazos en los que ha habido exposición a los fármacos y conocemos mejor los posibles efectos.

Aunque ya sabemos que el embarazo por sí mismo no tiene porqué modificar la evolución de la enfermedad, el problema es el riesgo de brotes desde que se deja el tratamiento por deseo de embarazo hasta que la mujer queda embarazada. Sabemos que la posibilidad de embarazo en mujeres jóvenes cuando se busca es alto (hasta 85% en un año en registros generales), sin embargo, la tasa de éxitos es menor por encima de los 35 años y las mujeres con EM postponen el embarazo muchas veces ante la incertidumbre que la enfermedad genera al diagnóstico.

Por tanto muchas mujeres estarán sin tratamiento un periodo de tiempo prolongado. Numerosos estudios de los últimos años aportan evidencia sobre la seguridad de mantener Interferones (BetaferonR, AvonexR y RebismartR) y Acetato de Glatirámero (CopaxoneR) hasta que el embarazo se confirme al no haberse descrito mayor riesgo de malformaciones fetales cuando ha habido exposición a estos fármacos en mujeres con EM que en la población normal. Por riesgo de abortos en animal de experimentación se ha recomendado dejar Interferon beta 1-2 meses antes de intentar concepción pero no se ha comprobado en varios registros4.

Tampoco se ha visto impacto negativo en el peso al nacer. En cuanto a Natalizumab (TysabriR ) sigue habiendo dudas sobre las recomendaciones a realizar2, la actitud más conservadora es discontinuar el tratamiento y mantener contracepción 2-3 meses antes de intentar embarazo, otra opción es suspender Tysabri y tratar con otro fármaco alternativo como Copaxone hasta iniciar la gestación.

La más activa que se puede plantear y dependiendo de la actividad de la enfermedad antes del tratamiento es mantenerlo hasta la concepción. Alemtuzumab es el último anticuerpo monoclonal aprobado en la EM, se recomienda su discontinuación antes del embarazo y mantener contracepción hasta 4 meses después de la administración del fármaco.

Los tratamientos orales Fingolimod (GilenyaR), Teriflunomida (AubagioR) y Dimetilfumarato (TecfideraR) son pequeñas moléculas que atraviesan barrera placentaria desde primeras fases de embarazo y han demostrado efectos teratogénicos en animal de experimentación6. En el caso de Fingolimod se recomienda suspender el tratamiento 2 meses ante y de Teriflunomida 2 años antes por la prolongada vida media del fármaco o eliminación activa mediante Colestiramina o Carbón activado. La vida media de Dimetilfumarato es corta pero también tiene riesgo de teratogenicidad potencial.

 

CONCLUSIONES

– Las mujeres con EM pueden tener embarazos y partos normales

– El embarazo no impacta negativamente en la evolución de la Esclerosis Múltiple

– Necesidad de planificación de embarazo en mujeres con EM

– Es precisa Consulta de consejo reproductivo antes del embarazo para decidir el tratamiento modificador de la enfermedad considerando además de la actividad de la enfermedad los planes de descendencia de la mujer y su pareja.

 

Autora: Teresa Ayuso Blanco

Licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Zaragoza (1980). Doctorado: Tesis Doctoral sobresaliente “Cum laude” en Universidad de Zaragoza. (1986).

En la actualidad, Médico Adjunto de Neurología desde el año 1998 en el Servicio Navarro de Salud (OSASUNBIDEA) perteneciente al Complejo Hospitalario de Navarra (CHE). Como actividades anteriores de carácter científico o profesional destacan:

  • Médico adjunto de Neurología Hospital Reina Sofía. Tudela (1986 – 2000)
  • Médico adjunto de Neurología Hospital Miguel Servet. Zaragoza (2000 – 2005)
  • Médico adjunto de Neurología Hospital Reina Sofía. Tudela. (2005 – 2008)
  • Master en Neuroinmunología. Universidad Autónoma de Barcelona (2010-2011)

 

 

 


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